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viernes, abril 04, 2014

Vigilia buscando fundamento.

En el insomnio más cargado llega todo: inspiración, ganas, deseo, locuras, pensamientos entrelazados, pensamientos destazados y alejados, guijarros en la cabeza, barrancos oscuros, ansias de nada, vueltas en la cama, mucha hambre y luego  la nada otra vez.
Sales de la habitación y te descubres en la vigilia de un pueblo dormido, apagado, mudo, casi fantasma, sino fuera por los perros y el viento que eriza los árboles; buscando tu contraparte, o un compañero lunar, te arrojas a la oscuridad más profunda de la noche. Cuando vuelves en sí, ya estás mirando tu reflejo en el charco con agua a las orillas de un río a más de 3 kilómetros de casa. - Es un reflejo –piensas  - sigo solo- alguna sombra, la que sea, está detrás de ti, -quizá no es humana –piensas; quizás es el resquicio de tu ser, quizá como dicen los viejos es un alma en pena, quizá. Por un momento, por un instante tu lógica es más grande que la razón, te vuelves científico y resuelves a tu cabeza insensata, pero en el más negro rincón de tu alma anhelas estar completamente solo otra vez. Solos, tú y tu insomnio reprochable.

Avasallante insomnio derrotas al onírico delirio,
mal formas hombres, los transmutas en vampiros.

Creador insomnio, forjas artistas,
mueves la pluma, abres el lienzo,
cincelas bloques marmoleados,
armas arcilla, desnudas cuerpos.

Vagabundo insomnio
arrojas al impasible en caminata lunar
ahí lo ves andar por los senderos desiertos.

Insomnio, grande insomnio,
tan selecto de tus virtudes,
tan cómplice de la conciencia,
tan amigo del café.

Tan siempre pendiente de los enamorados, de los amantes,
de los dejados… de los suicidas acobardados.

Fúnebre insomnio en horas de muertos,
de ruidos, de sombras,

de piratas en el puerto.

lunes, marzo 10, 2014

Cielo e infierno

Entre el cielo y el infierno hay una linea delgada.No prefiero nada, no pretendo cruzar porque aún no sé de que lado estoy, jamás me he enterado que lado cruzo, es tan difícil saberlo con ese par de pechos enfrente, sé desde aquí que prefiero el norte de tus pies y el sur de tu ombligo, soy un hombre serio y sé que sigo en el centro de la duda, el que tanto prefiero, ¿qué existe ahí? es tan húmedo que el infierno no debe ser, pero que calor hace, demasiado para ser el cielo... Te veo puntual, el mismo domingo al que no asistíi, a la hora ya antes mencionada, puntual estaré donde terminá tu espalda...

domingo, febrero 09, 2014

Escribamos


Estas palabras que estoy formando, no las hago para probar, experimentar o sermonear al lector
creó que las hago para compartir una visión, una ilusión, un sueño. No siempre escribo cosas elocuentes. También intento describir los rostros que puede tener el amor, sobre la cama, en una copa, en una noche  despistada, escondida  por unos cuantos pesos sudorosos de éxtasis; se puede describir junto a  una mesa, con la compañía insólita de aquella mujer  que miraste por primera vez, que supo mirarte a través de un fantasma que plasmaste en un pedazo de hoja, desde el momento en que la conociste la describiste vivamente como el calor que genera un cigarrillo al ser inhalado, tan real como la cortina de humo despide   una locomotora en marcha tras las montañas en espera ser recorridas a medida que avanza la noche.

Otras veces intento describir los contornos de los objetos que me murmullan su existencia, en sombras, agiles y diurnas que alcanzan su majestuosidad durante la despedida del sol, objetos que renacen en las aventuras de la noche, que se forman mediante el preámbulo del amanecer; durante  ese reinado se gestan las columnas del universo rodeados de pintores.

Hay tantas cosas que hacemos con la letra que perdemos el curso del tiempo, nos internamos en un mundo lleno de vida, que ha veces no habría lienzos capaces de retener  el mas pequeño de los secretos vistos, los bosque llenos de hadas, seres míticos que solo tienen forma tras esos bosques de secretos terrenales, secretos que viajan por el tiempo del hombre, misterios que viven de aldea en aldea, al rededor de una fogata que se alza con la magia del orador.

Cada forma puede ser un delirio nuevo, un historiador, un poeta, un arqueólogo, un filosofo, no importa en donde se, ni como se de, amor, comedia, terror, sin importar el lugar, en tierras lejanas, bajo las escaleras, en la sabanas,  en una cafetería,  no importa la situación, en un otoño bajo la sombra de una sobrilla con un café dividido en dos tazas.

No importa lo que tengas que expresar, lo que tengas que decir, lo que quieras describir, simplemente escribo por que me gusta, me gusta por que en mi mundo, mi visión, mi estilo de vida, mi forma de ser libre.



miércoles, febrero 05, 2014

Términos Mínimos Parte 1




Tendríamos que abrir los ojos un poco más para que tú y yo diferenciemos una verdadera realidad, una que los brazos que nos acogen no nos regalan; tendríamos que besarnos más; eso te lo aseguro, para que sepas siempre, sin duda y sin falla, qué
se siente cuando los labios se humedecen como dulce apetito del alma esperando comerse a los otros (labios).
Tendrías que tener menos miedo y fugarte una noche, cualquier noche y no volver si quieres nunca… tendrías que sentir mi cuerpo que no soy yo, tendrías que sentir la vida que le das, tendrías que sentir que me inventas y que corrompí la promesa de no enamorarnos y que te busco tanto en mi memoria y tan poco en llamadas y citas porque sé que te  siente hermosa y con lindas alas y eso te mitiga, te cansa y no te deja escapar…pero se que solo hace falta que le eches un vistazo a mis ojos, a mis miradas voraces, voltea y percibe como te desnudo sin quitarte ni un retazo de ropa, voltea mira como ya nos fuimos, como mi imaginación te llevo a nuestra soledad tan hermosa, donde nuestros cuerpos son la estupenda lámpara y nuestras manos los maravillosos ojos que saben contemplar cuerpos desnudos

martes, enero 28, 2014

Algunos Monstruos



Les he dado tanto de comer, mírense creciditos: por la mañana prejuicios, en la tarde les di miedos con color gris y olor a lo desconocido, uno de sus favoritas; en la noche les aventaban los vecinos envidias, mírense panzoncitos, les gustan las sobras; mañana habrá ego,  después con suerte celos, mírense saciados; ayer por la televisión un reportero de pacotilla arrojó basura, los vi sacando sus cabezas para devorar la suciedad.
Hay tantos y tan gordos, comen guerras y conflictos plasmados en las voces del estribillo colectivo, en la paranoia, en la psicosis, en el desconsuelo, comen enfermedades mortales y crueles, como el cáncer, el sida y la avaricia, sobre todo.
Los otros comen ignorancia, los engordan los medios de comunicación, de desayuno buffet de amarillismo con chisme, ya más intermedio los retacan de problemas de la vida cotidiana con dosis de exageración y drama, que los engorda y los pone rete-bonitos; la merienda deliciosa para estos regordetes protagonistas son las novelas, con nombres cursis y raros, que mas bien deberían de llamarse: - llorando, follando y llorando otra vez-. Alguna vez les ofrecí un libro y lo escupieron como los niños a los chícharos, al brócoli, -les falta comer sano-les dije, y exclamaron su descontento azotando su corral.
¡Debería usted tener cuidado! Yo no sé que tanto le gusten los monstruos de mascotas, revisé su closet, su ropero, debajo de su cama y sobre su cama, su estancia, su espejo y hasta su propia cabeza; ellos comen viven en su propia casa, si eres de esos que no lo creen, está bien sigue escéptico, yo sé que los monstruos existen, se han comido a naciones completas, a bosques, lagos, cerros. Debes estar atento, viajan contigo, en metro, colectivos. Se vuelven comida y se vuelven transgénicos, se van a la guerra y se vuelven nucleares, pólvora, muerte; te vuelven lento visualmente y te cambian el libro por la guía de TV esa que incluye horóscopos, si, también están en la superstición yo los vi. Existe un monstruo grande, se llama indiferencia, ese te vuelve ciego, seguro que si lo conoces.
Estoy a poco de matar mis monstruos, les puse un corral, y se asoman y crecen, pero no los dejo salir, están junto a mis decepciones, cerca del asco, la impaciencia y el fastidio.
Es tan triste cuando mis monstruos se escapan, el corral a veces es tan chico. Quizá pronto encuentres los tuyos y les pongas un corral más grande, conócelos, enciérralos y mátalos de hambre, así cuando se escapen estarán muy flacos y querrán irse pronto.

lunes, enero 20, 2014

Después de todo



Cuando él se fue la casa comenzó a envejecer y sus habitantes, también y sin consideración, como órganos internos dejaron poco a poco de funcionar.
Quién soy yo para juzgarlo, se fue, a su tiempo, a destiempo, desorganizado, pero sé que partió; jamás lo volvieron a ver, jamás su risa fue cómplice de ninguna travesura, jamás se volvió a precipitar por a aventurarse en caminos desarmados, intransitables, intransitables como donde fue a quedar esa noche fría. Allí en ese instante no queda nada, la muerte te deja respirar el último segundo, te avisa y te recuenta, cuentan pues, que uno ve todo como un mal corto cinematográfico, no sé de conciencias ni de arrepentimientos, dudo que se allá arrepentido, no tenía de que hacerlo. Pero mientras de este lado, mientras qué se hace con estos muertos en vida, que se oxidan, que se arruinan, que se secan y se perturban con suposiciones, ven y explícales que las cosas marchan, al fin contigo o sin ti, ven cuéntales, llénalos de vida, revívelos de verdad, capéales la cara, diles que todo marchó como tenía que marchar, que no hubo lugar para fallas, que encontraste un gran lugar, donde hay mucha luz, muchas fresas, mucho Pedro Infante, mucho folclor, mucho pulque, tanta cerveza que se cae del barril, tanto tequila que sed hace falta. Deberías platicarles, deberías venir, pero no como fantasma de ficción con posesiones y médiums, con apariciones y sustos, con fríos y recuerdos; ven y llénalos de alegrías de buenos momentos, de emociones vagas, de trivialidad también si te alcanza, ven y ayúdalos a pensar en claro, en blanco, dales la templanza que ya no vas a usar, la que te sobraba, la que te falto esa noche. Te lo digo porque sé están secando, porque a veces lloran, porque todavía los veo llorar en secreto escondidos en sus cuatro paredes.
He sabido que la casa truena, que se ladea y truena del lado de tu habitación, el cuarto se puso frío, los brazos que te querían se pusieron tiesos y hasta necios, ya no abrazan. Y  la casa truena y tienen miedo de que se caiga, la casa habla y cada quejido advierte el desenlace.

miércoles, septiembre 19, 2012

Las golondrinas


Cuando era niño mi madre me mandaba por las tortillas, nunca lo olvidaré, mi conciencia aunque de niño me decía que la prisa era fundamental, vivir contra reloj aún en casos tan sencillos como ir a las tortillas era fundamental, al menos eso creía, procuraba ser un buen niño y juro que corría lo mas rápido, con todas mis fuerzas si es que eran muchas -corría por entre las calles de mi colonia, que aunque muy frías y desiertas porque la gente desde que yo recuerdo nunca ha sido amable, y no porque mi colonia fuera fea, no, no lo era, había algo que me inspiraba que me motivaba que me hacia ser mejor cada día, existían cientos de golondrinas que trastabillaban el suelo con su viaje majestuoso y excelentemente planeado, lo sé, nunca vi a una golondrina estamparse al suelo, mas sin embargo volaban tan bajo para recoger su alimento…bueno pues estas preciosuras de la naturaleza fueron mi inspiración..día con día puntualmente me levantaba  a las 8 am con mis chanclas azules -como olvidarlas si las tiré porque ya que era imposible caminar  prácticamente mi pie iba al aire-, bueno bueno, dejemos la miseria tortuoza del descalzado a un lado y volvamos al fin para lo que esta diseñado este recuento de memorias: pues resulta que a toda velocidad caminaba pensando, no tan remotamente, mas bien conciente, creo yo, era muy pequeño, pero al fin, pensando que yo era capaz de volar tan magnífico como las golondrinas: ideaba que entre mas velocidad tomara llegaría un momento en el que mis pies se elevarían del suelo y llegaría mas rápido a mi destino y poder verle la cara de satisfacción a mi madre por haberle ganado al reloj  seguramente15 minutos muy valiosos para la sonrisa de mi madre…bueno es bueno decirlo, nunca llegue a alcanzar a volar, al menos no en ese momento…pero la gran lección de todo esto es que gracias a la prisa de mi madre yo quede con un trauma de por vida jajaja si se le puede llamar trauma, bueno así lo llamaré, tal vez trauma, tal vez aprendizaje, bueno algo futuramente marcante en mi vida, pues resulta que inconcientemente mi madre ha provocado a cada instante que encuentre la calma en mi andar (lease como se guste como quieras metafórico o literal-) he aprendido que las tortillas nunca se irán y que mi paso lento me ha dado la facilidad de alcanzar a volar. Tal vez aplicaba mal mi estrategia pero ahora, te lo juro, tendrías que verme a ese paso de tortuga he alcanzado alturas sorprendentes y un manejo total de mi vuelo..cuando quiero bajo a ras de suelo a recoger alimento y cuando tengo que volver a casa regreso volando tan alto que si me viera mi madre se sentiría orgullosa y diría a grito abierto valla hasta que haces algo provechoso o tal vez gritaría asustada que me bajara de allí importándole poco la razón por la cual llegue tan alto, valla así son las madres cada día te sorprenden más….y como dato relevante valdría la pena decir que nunca volví a ver golondrinas en mi colonia, al parecer las calles en mi colonia de verdad son frías y partieron a destinos mas calidos donde niños corriendo intenten imitarlas en una carrera sin fin, es eso o simplemente murieron de hambre por la gente tan egoísta que ya no se permite alimentar a los voladores de sueños…pero aún así nunca pierdo la esperanza de encontrármelas en otro lugar lleno de calor, ya sea a ras de suelo o del tamaño de las nubes…